Este artículo está originalmente escrito en inglés, y me he tomado la libertad de hacerle algunas modificaciones. Puedes encontrar la versión original aquí, escrita por Emily Johnson.

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Si te doy un hoja de papel en blanco y un lápiz y te pido que dibujes el amor, ¿qué dibujarías? ¿Estarías estupefacto, perdido o sin palabras? Podrías argumentar que el amor es imposible de dibujar, después de todo no tiene forma, no está compuesto de ningún material, así que no se puede tocar ni ver, porque es un sentimiento. El amor solo puede ser experimentado y no se puede dibujar ¿o quizás sí se puede?

Una persona creativa te dirá que hay muchas maneras de dibujar el amor, pero todo depende de lo que signifique para ti. Por ejemplo, vemos el amor en una madre que arrulla a su bebé que está llorando, aun cuando ella tenga días sin dormir. También en esas parejas que en las estaciones de tren se abrazan en una larga despedida porque no quieren ver partir al otro. El amor puede ser también dos piezas de rompecabezas encajando perfectamente, o un león cuidando a un pequeño cordero. ¡El amor está a nuestro alrededor!

Capaz y sientas que no eres lo suficientemente creativo para este tipo de retos, pero quizás estás siendo víctima de esos aniquiladores de creatividad a los que estamos sometidos desde nuestra infancia. Y como informático te digo que he tenido que luchar para mantenerme creativo y no encajonar mis respuestas a los mismos procesos. Por ello, este artículo te puede servir  para aprender a sortear esos bloqueadores que has estado teniendo y que no te dejan mostrar tu creatividad interna.

Comencemos con la lista de estos matadores de creatividad y cómo puedes librarte de ellos:

1.- La lógica:

Cuando tomas decisiones o emites opiniones, basadas en la lógica, te estás limitando un poco sin querer. Para volverte más creativo, necesitas mirar más allá de los patrones comunes y los estándares, e incluso más allá de la realidad. Necesitas aprender que la vida es ambigua y de esta forma aprender a hallar el orden en el caos.

Si la lógica es tu lema, puedes escapar de ella dando un paso al lado de tu zona de confort. Haz las cosas que comúnmente haces de una  manera diferente, solo porque eres capaz de hacerlo. Puedes empezar viendo trabajos surrealistas. Esto puede ayudarte a ver el mundo desde otra perspectiva y por sobre todo a inspirarte y a potenciar tu creatividad.

2.- El perfeccionismo:

Creo que no hay nada más desesperante para mí que trabajar con alguien perfeccionista. Y de algún modo yo lo soy, porque mi trabajo me lo exige. Pero existe un punto en donde debes terminar lo que estás haciendo. El perfeccionismo es un monstruo que se instala en tu vida y te aleja de los riesgos, de los retos y las nuevas ideas. Te hace posponer las cosas y así es más difícil alcanzar tus metas.

Cuando eres perfeccionista oyes una vocecita interna diciéndote que tu escritura, tu trabajo, tus vídeos, no son lo suficientemente buenos y en consecuencia te sientes intimidado a abrir las alas.

Recuerda que nada es perfecto. Aprende a querer y valorar lo que haces por encima de todo.

3.- Seguir reglas:

Las reglas no son tus enemigas, y al mismo tiempo tampoco son tus amigas. Por una parte, te ayudan a ordenar tu trabajo, pero por otro lado te restringen.

La mejor manera de incrementar la creatividad es siguiendo una serie de pasos, y en esta publicación te puedes enterar de cuáles son los míos. Pero librarte de ellos cuando ya no te sean necesarios.

4.- Socializar:

Pues sí, aunque no lo creas, necesitas un poco de tiempo a solas para poder escucharte a ti mismo. Según Graham Wallas, el autor del Arte del pensamiento, el proceso creativo contempla cuatro pasos:

Preparación: la investigación del problema creativo.

Incubación: el inconsciente procesamiento del problema.

Iluminación:  el momento “Eureka”.

Verificación: nuestra perspectiva es verificada por otros.

El segundo paso es muy importante para tu creatividad, y en ese momento necesitas tiempo a solas. Si quieres ser creativo, comienza a apreciar los momentos de soledad, e incluso foméntalos con una caminata o una meditación.

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5.- Minimalismo:

Si eres adicto al internet, como yo, te debes haber dado cuenta de que existen miles de artículos sobre como organizar tu estudio personal, o el porqué el desorden te resta concentración, o porqué menos es más. Yo soy uno de los primeros que me he beneficiado al organizar un poco mi sitio de trabajo, mi computador, e incluso el medio donde me desenvuelvo, pero aquí la pregunta: ¿realmente esto me ayuda a ser más creativo?

Desafortunadamente, no.

Cuando  Einstein murió, se tomó una fotografía de su oficina y lo que se encontró fue un total y absoluto caos: había periódicos, artículos y libros tirados por doquier. A pesar de su desorden, Einstein era sumamente creativo. Durante mucho tiempo, trabajé con un investigador que era en extremo disperso, pero fue uno de mis mentores y quien me ayudó a crecer y volar como ningún otro jefe que pude tener en el pasado. ¿Qué aprendí de esto? abrazar y entender que las ideas van por doquier y que el desorden es parte de la creatividad genuina. Si otros genios han hallado el camino de esta forma, ¿por qué yo no?

6.- Tecnologías:

No se puede negar que la tecnología hace nuestra vida más fácil y cómoda. Pero también nos ha traído nuevas adicciones. Muchos de nosotros no nos imaginamos  tan solo un día sin revisar nuestras redes sociales, no jugando nuestro juego predilecto en línea, o no mirando un capítulo tras otro de nuestra serie favorita, a través de internet. Entonces no se ha agotado nuestra creatividad, en cambio, no queda tiempo para serlo.

La tecnología nos absorbe tiempo que pudiéramos invertir en otro tipo de actividades, como la tan importante lectura, tocar un instrumento o dibujar, que es una de mis favoritas.

¿Cuál es la solución?, ¡DESCONÉCTATE!, navega menos y comienza a hacer actividades que no involucren tecnologías.

7.- Falta de recursos

Para convertirte en un pintor, necesitas pinturas, muchos lienzos y pinceles. Si quieres ser un escritor, necesitarás un computador. Si quieres ser músico, pues de entrada necesitarás algún instrumento. Pudieras creer que no puedes ser creativo si no tienes las herramientas necesarias para comenzar una actividad de este tipo. Y algo que quiero decirte es que no todo el mundo comienza su vida con dinero o una buena posición social, o con los contactos necesarios.

La mayoría, como es mi caso, tenemos que encontrar la forma de conseguir los recursos. Tú también puedes.

8.- Pesimismo:

Las personas optimistas persisten, a pesar de haber fallado. Mi manera de llegar a lo que estoy buscando es fallando un par de veces, pero no dejando que esto me detenga, sino tomando el coraje para volver a intentar. ¿Cuál es mi secreto?, pues no me tomo los fracasos muy a pecho, son parte de la vida, aprende de ellos y úsalos como motivadores. Y cuando falles, promete exigirte más la próxima vez.

9.- Indiferencia:

¿Sabes por qué los niños son altamente creativos?, simplemente porque ellos se hacen preguntas y buscan respuestas. La curiosidad es la chispa que enciende la creatividad. Si no eres curioso, no tendrás la suficiente motivación para investigar y tener una carrera exitosa, de igual manera no desatarás tu artista interior.

Deja  la indiferencia a un lado y encuentra esa curiosidad que te ayudará a incrementar tu creatividad.

10.- Compararte con los demás:

En toda mi vida esto es algo que me costó mucho aprender porque acostumbraba a  compararme, a diario, con nueve hermanos que llegaron antes que yo al mundo. Comparto hoy contigo las siguientes palabras, publicadas por Joshua Becker, sobre lo errado de las comparaciones:

  • Las comparaciones son injustas. Cuando somos novatos, tendemos a compararnos con expertos.
  • Las comparaciones requieren métricas y solo un tonto creería que es capaz de medir todo.
  • Las comparaciones ponen el foco en la persona equivocada, pues no te enfocas en ti, sino en la vida de otros.

Yo entendí que al compararme con otros no gano nada. Solo siento que pierdo confianza en mí mismo, dignidad, orgullo y motivación, además de la pasión por lo que estoy haciendo. Lo que lleva a deprimirme.

Y entonces ¿qué pasa con la creatividad? ¿Cómo puedes liberarla con altos estándares y aspirando ser un perfeccionista? ¡Sencillamente no puedes! Así que si estás cayendo en un círculo de interminables comparaciones y no sabes como escapar de ello, lo primero que debes tratar es cambiar tu manera de pensar.

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¿Crees que tu trabajo es único? Si la respuesta es positiva, entonces dime ¿cómo es posible comparar tu trabajo con el de otros? Medítalo un rato.

Existen otros factores que aniquilan tu creatividad como no hacer lo que amas, tener miedo a fallar, a las críticas o incluso a tomar riesgos, pero a todos ellos puedes sobreponerte, y elegir entre tomar las riendas de tu vida o esquivar esos factores y no enfrentarlos. Es tu decisión, pero para ser creativo debes aprender a abrir tus alas y así conseguir la libertad para volar.