Atrévete a vivir, las equivocaciones pasarán y todo volvera a estar bien

Tomar la desición de empezar un nuevo camino no es una cuestión sencilla, muchas veces el miedo y la incertidumbre nos paralizan al punto que podemos desistir de nuestras ideas e incluso de nuestros anhelos por miedo del mañana.

Hace tres años comencé la aventura de llevar un proyecto web que me permitiera crecer personalmente y adicionalmente comunicarme con la pequeña audiencia que había logrado conectar conmigo en mis redes sociales, tanto en Instagram como en Twitter. Yo deseaba crear un contenido que me ayudara a alcanzar a más personas de las que había llegado al momento.

Mi mayor deseo era crear una plataforma de comunicación para que otros profesionales similares a mi pudieran echar un vistazo de menos de quince minutos y encontrar valiosas lecciones de mi experiencia profesional, de tal modo de poder trascender incluso ese alcance a mi circulo mas cercano.

Udemy entonces surgio como una oportunidad para hacerlo y actualmente he logrado llegar a un grupo mayor que el que tenia hace tres años, y adicionalmente he conseguido matricular mas de 600 alumnos en mis cursos, pero sigo aun con mis pensamientos muy conectados con los números que genero, pues en nuestro mundo actual es una forma muy explicita de medir el éxito de tus proyectos, y no pongo en duda que esto sea una manera de mostrar resultados. Sin embargo recientemente he tenido que comenzar a ignorar los numeros, y ¿la razón? pues siento que los numeros bloquean mi mente y no me permiten crear un contenido que pueda fluir con mi audiencia.

Un día antes de comenzar mi ansiada desconexión anual, permitiendome conocer una de las mas grandes maravillas que tenemos en America, llamada Machu Pichu, quiero compartir la experiencia que este año de trabajo me ha dejado y un principio muy importante que me ha ayudado a mantenerme equilibrado: ¿Debo ser implacable conmigo mismo por las cosas que no salen como esperaba? o ¿debo ser amable y generoso conmigo?

La ética de la reciprocidad nos dice que no hagamos a otros los que no nos haríamos nosotros. Esto da por supuesto que nos tratamos bien, pero no siempre es el caso. Muchas veces somos menos benevolentes y generosos con nosotros que con los demás. He notado que en el caso de mi familia y mis amigos mas cercanos siempre intento consolarles en esos momentos en que sus decisiones no han tenido el resultado que ellos esperaban, pero cuando me encontraba yo en esa situacion, tendia a reprocharme y a reclamarme mis equivocaciones.

Generalmente escuchaba una voz interna que me repitía lo increiblemente ingenuo o inmaduro de mi actuar y la cantidad de cosas que habia perdido por mi decision. Entonces me pregunté: ¿realmente amo al projimo como a mi mismo?, ¿realmente me amo tanto como para aceptar que soy un ser humano que puede equivocarse?

Cuando pude hacerme esa pregunta y abrazar mi humanidad imperfecta, comencé a callar mis voces internas y a ser ese adulto que se ama y se consuela para levantarse en los momentos que se cae. Ese adulto que se repite constantemente, no importa lo que pase todo va a estar bien. De cada situación donde he estado he podido aprender una lección, sea algo deseado o no, estoy abierto a aprender de la vida y aceptar que existen altos y bajos.

Indudablemente no es un trabajo sencillo aceptar que estas propenso a equivocarte, pero en el momento que aceptas que eres tan humano como cualquiera, la vida se hace mas llevadera, y es mas facil repertirte a ti mismo cualquiera sea la situación: Todo va a estar bien y yo estaré bien.

En ejemplos sencillos, puede que te atrevas a hacer una broma terrible frente a una concurrida audiencia, pero al final, se olvidará y pasará y todo volvera a estar bien.

Puede que te atrevas a declararle tu amor a alguien que no será reciproco contigo, y esto dolerá, pero pasará y todo volvera a estar bien.

Puede que pongas tus ahorros en un negocio que no prospere y lo pierdas todo, pero pasará encontrarás una manera de recuperarte y todo volverá a estar bien.

Puede que te despidan de tu trabajo y todo tu circulo social comience a pensar que eres un incompetente, pero conseguirás otros empleo, pasará y todo volverá a estar bien.

Finalmente, no quiero decirte que cualquiera de estos factores no sean grandes problemas que puedan golpear tu vida, lo que te quiero decir es que no dejaras de respirar, porque aunque pierdas tu trabajo nunca te paralizarás hasta morirte de hambre. Abraza la vida, se generoso contigo y atrévete a vivir y a equivocarte, que todo estará bien para ti.

Espero sus comentarios y sugerencias a este publicación y si te gusto este articulo comparte y publícalo en tus redes sociales, pues será de gran ayuda para mi.

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